lunes, 1 de mayo de 2017

NADIE PUEDE DAÑARNOS MÁS QUE NOSOTROS MISMOS

30 de Abríl de 2017
NADIE PUEDE DAÑARNOS MÁS QUE NOSOTROS MISMOS
Lo que anida nuestro ser en lo oculto, en lo más profundo, es el mayor interés de Dios.
(1 Crónicas 28:9) “Y tú, Salomón, hijo mío, reconoce al Dios de tu padre, y sírvele con corazón perfecto y con ánimo voluntario; porque Jehová escudriña los corazones de todos, y entiende todo intento de los pensamientos. Si tú le buscares, lo hallarás; más si lo dejares, ÉL te desechará para siempre”. (2Corintios 4:6) “Porque Dios, que mandó que de las tinieblas resplandeciese la luz, es el que resplandeció en nuestros corazones, para iluminación del conocimiento de la Gloria de Dios en la faz de Jesucristo”.
Muchos se preguntan ¿Porque hay cosas que busco y deseo, pero no puedo recibir de ninguna forma? Y la respuesta, la mayoría de las veces es: porque hay algo mal en nuestro corazón.

Así como la ESENCIA de nuestro Padre y DIOS ES AMOR; La del diablo, su esencia es tentación. Como verdadero hombre, Jesús fue tentado. Pero es tentado desde fuera, nunca desde dentro, pues no tuvo pecado original. El núcleo de las tentaciones propuestas por satanás es apartar a Jesús de su propósito mesiánico, encomendado por el Padre, y orientarlo hacia un diferente propósito mesiánico terrenal. En cada tentación del diablo Jesús respondió con un NO rotundo, y nos ganó la victoria para nosotros, dándonos ejemplo en la lucha contra el enemigo el tentador. (1Tesalonicenses 3:5) “Por lo cual también yo, no pudiendo soportar más, envié para informarme de vuestra fe, no sea que os hubiese tentado el tentador, y que nuestro trabajo resultase en vano”. (Rom 15:4) “Porque las cosas que se escribieron antes, para nuestra enseñanza se escribieron, a fin de que, por la paciencia y la consolación de las Escrituras, tengamos esperanza”. (1 Corintios 10:11) “Y estas cosas les acontecieron como ejemplo, y están escritas para amonestarnos a nosotros, a quienes han alcanzado los fines de los siglos”. Cómo la vida de Jesús es un ejemplo a seguir para nosotros, entonces veamos estas tres tentaciones de Jesús:

PRIMERA TENTACIÓN: (Mt 4:3,4) 3 Y vino a ÉL el tentador, y le dijo: Si eres Hijo de Dios, dí que estas piedras se conviertan en pan. 4 El respondió y dijo: Escrito está: No sólo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios”. Y (Lc 4:3,4)3 Entonces el diablo le dijo: Si eres Hijo de Dios, dí a esta piedra que se CONVIERTA EN PAN. 4 Jesús, respondiéndole, dijo: Escrito está: No sólo de pan vivirá el hombre, sino de toda Palabra de Dios”. ESTA ES LA TENTACIÓN MATERIALISTA. El propósito era reducir su vida a la reforma social, para satisfacer los estómagos y solucionar los problemas sociales, económicos. Ante este ataque Jesús vence, porque Él trae algo más importante y muy distinto: La Palabra de Dios, único alimento que puede saciar definitivamente el corazón del hombre. ¿Desprecia con ello Jesús lo material? ¿Se desinteresa de los estómagos de los hombres? No. El pan material es necesario. Él lo sabe. Y hay que luchar porque todos lo tengan. Pero Jesús trae más que pan. Ha traído la Palabra de Dios que, si es aceptada y vivida, traerá el pan de la tierra como añadidura, después de haber dado la plenitud interior y por el hecho de darla. Él trae el pan de su Palabra que alimenta nuestra alma y la llena de entusiasmo, verdad, esperanza, amor, perdón, luz. Quien se alimenta de este pan, podrá después dar solución al hambre material y a la justicia social.

SEGUNDA TENTACIÓN: (Mt 4:5-7)5 Entonces el diablo le llevó a la santa ciudad, y le puso sobre el pináculo del templo, 6 y le dijo: Si eres Hijo de Dios, ÉCHATE ABAJO; porque escrito está: A sus ángeles mandará acerca de ti, y, en sus manos te sostendrán, para que no tropieces con tu pie en piedra. 7 Jesús le dijo: Escrito está también: No tentarás al Señor tu Dios”. ESTA ES LA TENTACIÓN MATERIALISTA; Es la tentación del charlatán, cuentista, embaucador. “Tírate y cúbrete de gloria”. Un éxito como éste, hará que todo el pueblo se ponga en pie tras Él. No será necesario predicar, mucho menos morir. Bastará con triunfar. El diablo sabe que los hombres aman lo maravilloso, lo espectacular. Están dispuestos a postrarse ante cualquier TAUMATURGO, (Es una persona capaz de realizar milagros o hechos prodigiosos) tanto si es diabólico como si se tratara de un charlatán. Muchísimos cristianos ya han caído en esta tentación; (Isaías 28:13) “La palabra, pues, de Jehová les será mandamiento tras mandamiento, mandato sobre mandato, renglón tras renglón, línea sobre línea, un poquito allí, otro poquito allá; hasta que vayan y CAIGAN DE ESPALDAS, y sean quebrantados, enlazados y presos”. Esta tentación muestra más hondura de la que aparenta. En ella entra en juego el mismo concepto que Jesús tiene de Dios y el absurdo modo de entenderlo que tiene el demonio. Para éste, Dios sería una fuente de beneficios. Por esta razón, el diablo incita a Jesús a usar a Dios, poniéndolo al servicio de sus intereses o de su misma misión. El demonio tienta a Jesús no tanto para que demuestre que es el Hijo de Dios, sino para que los hombres crean en Él. Es la misma tentación que formularán a Cristo cuando esté en la cruz pidiéndole que baje de ella, no como un triunfo propio, sino como un supuesto cumplimiento de su misión: para que creamos en Él (Mt 27:42) “A otros salvó, a sí mismo no se puede salvar; si es el Rey de Israel, descienda ahora de la cruz, y CREEREMOS EN ÉL”. Estamos ante la incertidumbre de quien dice la Verdad, ya que todos dicen que oyen la Vos de Dios; Todos dicen tener la absoluta Verdad; Pero esto es lo que dice Jehová Dios: (2Juan 1:9) “Cualquiera que se extravía, y no persevera en la Doctrina de Cristo, no tiene a Dios; el que persevera en la Doctrina de Cristo, ése sí tiene al Padre y al Hijo”. La tentación de la eficacia deslumbrante, pero sin pasar por la cruz, por el sufrimiento, ni tampoco por ningún desierto. Es como decir: queremos el triunfo, aunque no haya santidad de vida. Sabemos que la santidad no se da sin una enorme cuota de sacrificio, sinsabores y cruces. ¿Qué es el triunfo a los ojos de nuestro Padre y Dios? ¿Qué es la eficacia a los ojos de Dios Padre? Muchas veces le han pedido diferentes personas que manifieste, por medio de milagros, la presencia de Dios en Él, para que creyeran en su Sana Doctrina de Cristo. Pero la Sana Doctrina de Cristo y la actitud de Jesús es siempre la misma: Jehová Dios está siempre en lo escondido, en lo diario (Mt 6:6) “Mas tú, cuando ores, entra en tu aposento, y cerrada la puerta, ora a tu Padre que está en secreto; y tu Padre que ve en lo secreto te recompensará en público”. Jehová Dios está continuamente en la vida de Jesús. No tiene por qué reclamar una presencia milagrosa. El poner condiciones a la acción de Jehová Dios, el provocarla, ha sido visto en el pueblo de Dios que dirigió Moisés, como tentación, es decir, piedra para que alguien caiga.
Al igual que Jesús, el cristiano no tiene que pedir milagros espectaculares al Padre y Dios para creer, ni signos deslumbrantes. Nos debe bastar confiar en nuestro Padre Dios que sabrá darnos lo que más nos conviene para nuestra salvación eterna.

TERCERA TENTACIÓN: (Mt 4:8-10)8 Otra vez le llevó el diablo a un monte muy alto, y le mostró todos los reinos del mundo y la gloria de ellos, 9 y le dijo: Todo esto te daré, si postrado me adorares. 10 Entonces Jesús le dijo: Vete, satanás, porque Escrito está: Al Señor tu Dios adorarás, y a ÉL sólo servirás; (Lc 4:5-8) “5 Y le llevó el diablo a un alto monte, y le mostró en un momento todos los reinos de la tierra. 6 Y le dijo el diablo: A ti te daré toda esta potestad, y la gloria de ellos; porque a mí me ha sido entregada, y a quien quiero la doy. 7 Si tú postrado me adorares, todos serán tuyos. 8 Respondiendo Jesús, le dijo: Vete de mí, satanás, porque Escrito está: Al Señor tu Dios adorarás, y a ÉL solo servirás”. ESTA ES LA TENTACIÓN ES EL DEL PODER HUMANO; La posesión de la tierra, que es el sueño dorado de todos los miembros de su pueblo, los israelitas y que ha seguido siendo, hasta el día de hoy, el sueño de todos los humanos. Contentarnos con el dominio del mundo y olvidarnos del alma. Esta tentación se da en otros momentos de la vida de Jesús, donde se le ofrece el serCOMO DIOS”, el poder ser nombrado rey de este mundo, el dominar y regir los destinos de Israel. La Sana Doctrina de Cristo sobre este punto es siempre la misma: (Mt 6:24)Ninguno puede servir a dos señores; porque o aborrecerá al uno y amará al otro, o estimará al uno y menospreciará al otro. No podéis servir a Dios y a las riquezas; Ser siervos, no señores (Mc 9:34,35) 34 Mas ellos callaron; porque en el camino habían disputado entre sí, quién había de ser el mayor. 35 Entonces ÉL se sentó y llamó a los doce, y les dijo: Si alguno quiere ser el primero, será el postrero de todos, y el servidor de todos”. La tentación es honda y profunda: si viene a salvar al mundo, ¿No será un buen camino empezar por dominarlo y hacerlo suyo? El diablo le propone un poder terreno y político idolátrico, sin tener en cuenta la referencia a Dios; el poder político como competidor de Dios. El Poder que Jesús trae es el Poder que camina por las sendas del Amor, del fracaso aparente y de la cruz. Desde la altura de un trono es muy difícil, casi imposible, amar. El trono aleja, la cruz acerca. Y de nada sirve que el demonio ofrezca a cambio de su eficacia todos los reinos de este mundo. Jesús sabe que, incluso gratis, el poder corrompe. Sabe que un JesucristoPODEROSO” no sería el verdadero. Y que su redención con oro sería una conquista, no una redención. La salvación no puede llegar bajo las especies de la fuerza, el poder y la riqueza. En el desierto Jesús tuvo que luchar contra el diablo que le proponía otro tipo de poder mesiánico; un poder mesiánico terrenal, plano, político, social, a ras de tierra. El tentador propone a Jesús cumplir su misión: en la saciedad, en la gloria y el reconocimiento admirados, en la riqueza y el poder, y todo ello obrado con la ayuda de prodigios divinos.
Pero Jesús, antes de comenzar su misión, propone otro camino: el de OÍR LA PALABRA DE DIOS, el de la obediencia humilde, el de atribuir todo al Padre. Y con esto nos pone a todos, qué clase de GLORIA viene a IMPLANTAR, por mandato de la Gloria de su Padre: una Gloria Espiritual, que debe pasar necesariamente por el servicio, el escondimiento, el sacrificio y la cruz. Jesús derrota a satanás. Y cuando expulsa demonios no hace más que verificar, ratificar su Victoria. LA TENTACIÓN no significa que ya has pecado. Debemos aclarar una cosa: mientras las tentaciones de los hombres provienen de tres frentes: El mundo, el diablo y las propias pasiones desordenadas que todo hombre lleva dentro; las tentaciones de Jesús provienen del exterior, del mundo, del demonio y de los demás hombres. Jamás de su interior, pues nunca experimentó las pasiones desordenados, fruto del pecado original. Jesús es Santo, nació sin pecado. En su interior reinaba la armonía y la identificación con la  Perfecta Voluntad de su Padre. En nosotros convive la inclinación interna a desviarnos de la voluntad de Dios. Jesús, venciendo a satanás, nos asegura la posibilidad de vencerlo también nosotros, si nos aliamos a Él y a la Sana Doctrina de Cristo, que es la Palabra de Jehová Dios Escrita.
Jehová Dios examina minuciosa y profundamente nuestros corazones. Nada le importa tanto a nuestro Padre y Dios como las actitudes de nuestro corazón. Esta es una revelación que va a cambiar la vida de muchas personas. Porque No es fácil darse cuenta lo que nos pasa interiormente, pensamos que nos conocemos, sin embargo, hacemos muchas cosas malas, que no podemos aceptar o ver claramente que están equivocadas. Jesucristo dentro de tu corazón quiere quitarlas, porque no nos puede usar grandemente, ni bendecir en este estado. Te pido que no te distraigas por lo que te voy a decir en el Nombre de Jesucristo. La mayoría de las veces somos víctimas de nosotros mismos. (Stg 1:13,14) 13 Cuando alguno es tentado, no diga que es tentado de parte de Dios; porque Dios no puede ser tentado por el mal, ni ÉL tienta a nadie; 14 sino que cada uno es tentado, cuando de su propia concupiscencia es atraído y seducido”. Nadie más tiene la culpa, nadie puede dañarnos más que nosotros mismos. (Marcos 7:21,22) 21 Porque de dentro, del corazón de los hombres, salen los malos pensamientos, los adulterios, las fornicaciones, los homicidios, 22 los hurtos, las avaricias, las maldades, el engaño, la lascivia, la envidia, la maledicencia, la soberbia, la insensatez”. (Romanos 7:11-13)11 porque el pecado, tomando ocasión por el mandamiento, me engañó, y por él me mató. 12 De manera que la ley a la verdad es santa, y el mandamiento santo, justo y bueno. 13 ¿Luego lo que es bueno, vino a ser muerte para mí? En ninguna manera; sino que el pecado, para mostrarse pecado, produjo en mí la muerte por medio de lo que es bueno, a fin de que por el mandamiento el pecado llegase a ser sobremanera pecaminoso”; (Efesios 4:22) “En cuanto a la pasada manera de vivir, despojaos del viejo hombre, que está viciado conforme a los deseos engañosos”. Por favor quiero que dejes de hacer lo que estés haciendo y ponme atención: Todos los que tienen vicios no importa como se llame tu pecado ¡¡¡ESCUCHA MUY BIEN!!! “¡¡¡TÚ ERES UNA VICTIMA!!!”: (Hebreos 3:13) “Antes exhortaos los unos a los otros cada día, entre tanto que se dice: Hoy; para que ninguno de vosotros se endurezca por el engaño del pecado”. El libro de proverbios nos muestra esto en dos versos claves: (Proverbios 16:2) “Todos los caminos del hombre son limpios en su propia opinión; Pero Jehová pesa los espíritus”. (Proverbios 21:2) “Todo camino del hombre es recto en su propia opinión; Pero Jehová pesa los corazones”.

LA PALABRA PESO se puede entender como que hay algo dentro del corazón que debe ser quitado, los pecados en el corazón producen un peso que no es apropiado para Dios, esta carga contaminante es la que impide el fluir de la bendición en una persona, como el rey Belsasar, dónde una mano escribió: (Daniel 5:25) “Y la escritura que trazó es: MENE, MENE, TEKEL, UPARSIN”. Pero hoy solo quiero que pongamos atención en la tercera palabra; (Daniel 5:27) TEKEL: Pesado has sido en balanza, y fuiste hallado falto”. Por supuesto que sus obras le condenaron cuando fueron pesadas por Jehová Dios; Y Moisés dijo esto delante de Jehová Dios: (Núm. 11:14) “No puedo yo solo soportar a todo este pueblo, que me es pesado en demasía”. Jehová Dios “JUZGA LOS MOTIVOS. Puedes ir a dar una ayuda a alguien, pero el Jehová Dios juzga los motivos. Puedes no dar una ayuda a alguien, pero Jehová Dios, juzga los motivos. Puedes parecer egoísta o parecer generoso, pero Jehová Dios juzga los motivos. Puedes parecer humilde o parecer orgulloso, pero Jehová Dios es el que juzga los corazones. Solo ÉL conoce profundamente los corazones. (Jeremías 17:9,10)9 Engañoso es el corazón más que todas las cosas, y perverso; ¿Quién lo conocerá? 10 Yo Jehová, que escudriño la mente, que pruebo el corazón, para dar a cada uno según su camino, según el fruto de sus obras”. (Romanos 8:27) Más el que escudriña los corazones sabe cuál es la intención del Espíritu, porque conforme a la voluntad de Dios intercede por los santos”. Nos elegimos en jueces de los demás alegando, que debería y que no debería recibir cada uno, pero Jehová Dios ve más claro y más profundo que nosotros y ÉL paga a cada uno según sus obras. Es muy interesante lo que Jehová Dios dice en este libro de: (Apocalipsis 2:23) dice: “Y a sus hijos heriré de muerte, y todas las iglesias sabrán que yo soy el que escudriña la mente y el corazón; y os daré a cada uno según vuestras obras”. Pero ¿Cuál es la base de la maldad y el pecado? la respuesta es la arrogancia, que también podemos llamar orgullo o soberbia. (Proverbios 21:24) “Escarnecedor es el nombre del SOBERBIO y PRESUNTUOSO que obra en la insolencia de su PRESUNCIÓN”.

RECUERDA ESTO: La arrogancia es un sentimiento de superioridad ante los demás. Es creer que somos más valiosos que otros seres humanos. Es no reconocer nuestros errores, es echarle la culpa de nuestros errores a los demás. Es creer que somos imprescindibles, es pensar que podemos siempre hacer todo mejor que los demás y que nadie nos supera, es no querer pedirle ayuda a nadie, es criticar a todo el mundo; porque en el fondo la arrogancia también nos lleva a los celos y la envidia. No se trata de parecer o no parecer arrogante, no se trata de cómo es nuestro carácter o temperamento, no se trata de lo que hagamos o no hagamos. Ni tampoco de lo que sepamos o no. Se trata de lo que somos o no somos en lo profundo de nuestro corazón que es nuestra alma. ¡¡Que Jehová Dios quite la arrogancia de nuestra vida para siempre!!. La soberbia, el orgullo o la arrogancia son la piedra fundamental de todos los demás pecados que podamos cometer. Mientras exista arrogancia, habrá un peso contaminante en nuestra alma.

Debemos temer a Dios con respecto a lo que hay en nuestro corazón. No hay forma de burlar, persuadir, manipular, o tratar de conformar al Señor Jesucristo que habita en el corazón humano, cuando algo está mal. Para esto, nada mejor que el arrepentimiento y la confesión. El orgullo no siempre es fácil de detectar, ni en nosotros mismos, ni en los demás. Hay personas que se les nota al instante su soberbia; pero otras, lo tienen más camuflado. Tal vez ellas piensan que son superiores en su interior y tratan de no decirlo, pero tarde o temprano esto se notará en un simple gesto, en una mirada, en una palabra. Es como un olor desagradable que lo podremos tratar de ocultar, pero que escapará por alguna pequeña actitud, en cualquier momento. Jehová Dios se encarga que sus hijos sean conforme a la imagen de Jesucristo, se encargará que todo orgullo en nuestra vida y toda obra procedente del corazón, sean quebrantados. Jehová Dios llama nuestra atención continuamente para que abandonemos el orgullo en nuestro corazón. Pero el orgullo produce ceguera espiritual, de hecho, las personas orgullosas, en su mayoría creen no serlo, incluso se creen muy humildes, muy agradables y solidarias. (Santiago 4:6) “Pero Él da mayor gracia. Por eso dice: Dios resiste a los soberbios, pero da gracia a los humildes”.


Predicador de la Sana Doctrina de Cristo: Víctor. Si usted no tiene la intención de guardar esta hoja, tenga la amabilidad de entregarla a otra persona interesada. Para la difusión gratuita entre cristianos, se permite fotocopiar esta hoja (por favor no cambiar el texto). 
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