sábado, 12 de agosto de 2017

¿TE GUSTARÍA OÍR LO QUE TÚ QUIERES OÍR O LO QUE DIOS QUIERE DECIRTE?

13 de Agosto de 2017
¿TE GUSTARÍA OÍR LO QUE TÚ QUIERES OÍR O LO QUE DIOS QUIERE DECIRTE?
Nos gusta mucho que nos hablen del amor de Dios hacia nosotros porque nos amamos demasiado a nosotros mismos. (Santiago 1:21-27)21 Por lo cual, desechando toda inmundicia y abundancia de malicia, recibid con mansedumbre la Palabra implantada, la cual puede salvar vuestras almas. 22 Pero sed hacedores de la Palabra, y no tan solamente oidores, engañándoos a vosotros mismos. 23 Porque si alguno es oidor de la palabra, pero no hacedor de ella, éste es semejante al hombre que considera en un espejo su rostro natural. 24 Porque él se considera a sí mismo, y se va, y luego olvida cómo era. 25 Mas el que mira atentamente en la perfecta ley, la de la libertad, y persevera en ella, no siendo oidor olvidadizo, sino hacedor de la obra, éste será bienaventurado en lo que hace. 26 Si alguno se cree religioso entre vosotros, y no refrena su lengua, sino que engaña su corazón, la religión del tal es vana. 27 La religión pura y sin mácula delante de Dios el Padre es esta: Visitar a los huérfanos y a las viudas en sus tribulaciones, y guardarse sin mancha del mundo”. Hay por lo menos cuatro cosas importantes en este pasaje. Y quiero que los veamos desde esta perspectiva: (1) Lo que debemos hacer, (2) Lo que debemos evitar (3) Cómo hacer lo que debemos hacer (4) La bendición de hacer nuestro deber.

1. LO QUE DEBEMOS HACER. Debemos ser hacedores de la palabra de Dios y no solo oidores de ella. V. 22 “Pero sed hacedores de la palabra, y no tan solamente oidores”. He ahí nuestro deber, bien sencillo. Dios nos ha dado su palabra para instruirnos, en primer lugar, sobre qué debemos creer para ser salvos. Pero también nos ha dado su palabra para enseñarnos cómo vivir la vida cristiana luego de ser salvos. Jesús mismo lo enseñó una y otra vez no solo como la manera correcta de vivir la vida cristiana sino la marca que distingue a uno que le ama de veras o no meramente de palabra. (Mateo 7:21, 24) 21 No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos. 24 Cualquiera, pues, que me oye estas palabras, y las hace, le compararé a un hombre prudente, que edificó su casa sobre la roca”. Tan fundamental es esto que Jesús nos dice que su familia se caracteriza por la obediencia a sus mandamientos. (Lucas 8:21) “El entonces respondiendo, les dijo: Mi madre y mis hermanos son los que oyen la palabra de Dios, y la hacen”. Y Pablo hablándoles a los romanos les dice lo mismo en (Romanos 2:13) “porque no son los oidores de la ley los justos ante Dios, sino los hacedores de la ley serán justificados”.

2. LO QUE DEBEMOS EVITAR. Debemos evitar el engañarnos a nosotros mismos. V. 22 “Pero sed hacedores de la palabra, y no tan solamente oidores, engañándoos a vosotros mismos”. ¿Qué quiere decir con engañarnos a nosotros mismos? La palabra engañarnos en el griego, significa: razonar falsamente o incorrectamente. ¿Qué quiere decir entonces nuestro Padre Celestial a través de Santiago? Que no estás pensando correctamente, te estás engañando a ti mismo si crees que agradas a Dios con ser un mero oidor de la Palabra y no un hacedor de la Palabra. Si haces esto: si eres un oidor meramente y no un hacedor de la Palabra: vives engañado. No has aprendido bien el cristianismo. Vives en ignorancia. Y lo triste no es esto solamente. Es que te haces daño a ti mismo. ¿De qué manera? Bueno si eres un mero oidor y nunca un hacedor de la Palabra demuestras que no eres cristiano. Demuestras que no amas a Jesucristo. Vives engañado si crees que eres cristiano. Mira las palabras de Jesús. (Juan 14:21)El que tiene mis mandamientos, y los guarda, ése es el que me ama; y el que me ama, será amado por mi Padre, y yo le amaré, y me manifestaré a él”. (Juan 14:23) “Respondió Jesús y le dijo: El que me ama, mi Palabra guardará; y mi Padre le amará, y vendremos a él, y haremos morada con él”. Y lo opuesto es cierto también. (Juan 14:24)El que no me ama, no guarda mis palabras; y la Palabra que habéis oído no es mía, sino del Padre que me envió”. (1 Juan 2:4,5) “4 El que dice: Yo le conozco, y no guarda sus mandamientos, el tal es mentiroso, y la Verdad no está en él; 5 pero el que guarda su Palabra, en éste verdaderamente el amor de Dios se ha perfeccionado; por esto sabemos que estamos en él”.

3. CÓMO LO DEBEMOS HACER. V. 25 “Mas el que mira atentamente en la perfecta ley, la de la libertad”. Lo primero que debemos hacer es mirar atentamente a la perfecta ley. Es decir, debemos esforzarnos no meramente en leer las Sagradas Escrituras sino en mirar atentamente en ella. Hay que escudriñar la Palabra Escrita de Jehová Dios. Hay que sacar tiempo para poder entenderla. Hay que sacar tiempo para poder memorizarla. El llamado es a no ser lectores casuales de las Sagradas Escrituras sino a ser verdaderos conocedores de la Palabra de Dios. La palabra mirar atentamente significa: doblarse para mirar algo más de cerca. Entonces, acércate a mirar de cerca el significado de la Palabra Escrita de Jehová Dios. Para sacarle verdadero provecho usa de diccionarios, y no faltes los miércoles y viernes, a los estudios de las Sagradas Escrituras y verás si no aprendes con profundidad en la Palabra de Dios. En segundo lugar, no solo mires atentamente en la perfecta ley, la Palabra de Dios sino mira que ella es la ley de la libertad. Acércate a las Sagradas Escrituras no como una ley que viene a esclavizarte sino todo lo contrario. La ley de Dios produce libertad. Jesucristo nos hizo libre de la maldición de la ley cuando El mismo fue hecho maldición por nosotros. Nos libertó del poder condenador de la ley para que ahora seamos libre en Cristo bajo la guía y dirección de la ley. Por esta razón Dios nuestro Padre Celestial dice en este Salmo: (Salmo 119:97) “¡Oh, cuánto amo yo tu ley! Todo el día es ella mi meditación”. En tercer lugar, persevera en ella. “mira atentamente en la perfecta ley, la de la libertad, y persevera en ella, no siendo oidor olvidadizo, sino hacedor de la obra”. Es decir, no te canses en ser hacedor de la ley, persevera en ello. No desmayes en estudiar la palabra y en obedecerla. Sigue adelante. No te quites. Piensa que cada vez que así lo haces, perseverando en obedecer más feliz serás.

4. LA BENDICIÓN DE HACER NUESTRO DEBER. Nuestro Padre Celestial; Por medio de Santiago nos da una Bendición. Pero es una bendición que nos enseña un principio más acerca de la vida cristiana. Dice: V. 25 “éste será bienaventurado en lo que hace”. ¿Qué significa esta frase? Significa que obedecer a Jehová Dios trae en sí mismo su propia recompensa. Fíjate que dice que será bienaventurado en lo que hace, no dice: por lo que hace. En otras palabras, el creyente obedece a Jehová Dios no por la recompensa de hacer la Voluntad de Dios sino por el placer de hacerla Voluntad de Dios nuestro Padre Celestial. Obedecer a Dios trae por sí mismo su propia recompensa. Es como el esposo que le hace bien a su esposa no para ganar su favor sino por amor a ella. Servirle a ella es en sí mismo su propia recompensa. Es un placer y un gozo hacerlo así. De igual manera el creyente, obedecer a Dios es una recompensa en sí mismo. Trae placer y felicidad y bien para nuestra vida el ser hacedores de la Palabra de Dios. Jesús mismo dijo en (Lucas 11:28)Y Él dijo: Antes bienaventurados los que oyen la Palabra de Dios, y la guardanAsí que tu felicidad en la vida depende de tu obediencia a la Palabra de Dios. ¿Quieres ser feliz? Se hacedor de la palabra y no tan solo oidor. ¿Quieres que te vaya bien la vida? Pon en práctica la Palabra de Dios. Pero hazlo no para ganar el cielo porque Jesucristo lo ganó por ti y para ti sino por el placer de servir a Dios. A nuestro Padre y Dios quien nos ha dado a Jesucristo como nuestro galardón y como la fuente de la vida eterna. Quiera Dios que seamos cada un día una iglesia celosa de buenas obras, negándonos a nosotros mismos para hacer la obra de Dios por el solo de hecho de que le amamos y deseamos serle agradables en todo.

Aunque el Evangelio es un mensaje para toda persona en todo el mundo, diferentes culturas reaccionan a diferentes aspectos del Evangelio de forma diferente. Si crees lo que te gusta del evangelio, pero rechazas lo que no te gusta de él, no crees en el Evangelio sino en ti. Creo que para nadie es un secreto que nuestra cultura mexicana es muy NARCISISTA (que quiere decir: Admiración excesiva que alguien siente por sí mismo), y EGOCÉNTRICA. Así que cuando predico “¡CRISTO TE AMA!” nos encanta gritar “AMÉN” hermano Víctor, “AMÉN” a esto. Lo que vamos a leer a continuación; Quiero que por favor NO sean NIÑOS espirituales y que en lugar de levantarte e irte aguantes el reto y que si tienes dudas házmelo saber, porque no soy el que lo dice sino El Padre a través de Jesús: (Lucas 12:49-53)49 Fuego vine a echar en la tierra; ¿Y qué quiero, si ya se ha encendido? 50 De un bautismo tengo que ser bautizado; y ¡cómo me angustio hasta que se cumpla! 51 ¿Pensáis que he venido para dar paz en la tierra? Os digo: No, sino disensión. 52 Porque de aquí en adelante, cinco en una familia estarán divididos, tres contra dos, y dos contra tres. 53 Estará dividido el padre contra el hijo, y el hijo contra el padre; la madre contra la hija, y la hija contra la madre; la suegra contra su nuera, y la nuera contra su suegra”. Pero esta es la exigencia del Evangelio. Esta es la Voluntad del Padre sobre nosotros. Somos o no somos. Estamos casados o no estamos. Nada de andar jugando a aventuras sentimentales. Somos o no somos creyentes. Nada de creer cuando nos conviene y ser ateos cuando nos es más rentable. Somos o no somos sacerdotes. Nada de sacerdotes que no sienten vibrar su corazón por el Evangelio. Necesitamos de este fuego: Que queme los rastrojos de nuestras vidas. Que queme las cosas que estamos haciendo a medias de nuestras vidas. Que queme las tibiezas del ser o ser a medias.
NO IMPORTA: Si esto nos crea problemas con los demás. Si esto nos hace diferentes al resto. Si esto nos hace raros ante los demás. Si esto no es compartido con los demás. Ni siquiera si no lo comparten nuestros padres. Ni siquiera si nos crea problemas con nuestros hermanos. EL FUEGO TODO LO ARRASA. El fuego acaba con todo. El fuego del Evangelio tiene que arrasar todo lo que llevamos de viejo. El fuego del Evangelio tiene que arrasar todo lo que llevamos de miedo. El fuego del Evangelio tiene que arrasar todas nuestras cobardías. Necesitamos este fuego capaz de dar todo lo que tenemos. Necesitamos este fuego capaz de dar nuestra vida por Jesucristo. Este es el fuego que enciende nuestra decisión de buscar la santidad en el corazón.

Un Evangelio diluido y a medias es una abominación a Jehová Dios. Como ves, puedo predicarte, diciendo: (Jesucristo te ama y desea bendecirte. Jesucristo quiere que disfrutes tu vida. Jesucristo desea concederte milagro tras milagro).
Pero, esto es solo la mitad de la Verdad del Evangelio. El evangelio completo también incluye advertencias contra el engaño del pecado. Incluye arrepentimiento y tristeza según nuestro Padre y Dios, preparación para la persecución y un anhelo por la venida de Jesucristo. Las Sagradas Escrituras nos dicen en términos muy claros: (Hebreos 12:12-15)12 Por lo cual, levantad las manos caídas y las rodillas paralizadas;
13 y haced sendas derechas para vuestros pies, para que lo cojo no se salga del camino, sino que sea sanado. 14 Seguid la paz con todos, y la santidad, sin la cual nadie verá al Señor. 15 Mirad bien, no sea que alguno deje de alcanzar la gracia de Dios; que, brotando alguna raíz de amargura, os estorbe, y por ella muchos sean contaminados”. El Evangelio de Jesucristo siempre: Edifica, por medio de confrontar al hombre y luego le trae consuelo. Nunca se acomodará a los gustos del hombre pecador.
Sí, Jesús ministró milagros. Concedió pan y carne a las multitudes. Pero, el día vino, en el que ya no realizó ni predicó milagros. En lugar de ello, dijo a Sus discípulos: (Juan 6:53-58) 53 Jesús les dijo: De cierto, de cierto os digo: Si no coméis la carne del Hijo del Hombre, y bebéis su sangre, no tenéis vida en vosotros. 54 El que come mi carne y bebe mi sangre, tiene vida eterna; y yo le resucitaré en el día postrero. 55 Porque mi carne es verdadera comida, y mi sangre es verdadera bebida. 56 El que come mi carne y bebe mi sangre, en mí permanece, y Yo en él. 57 Como me envió el Padre viviente, y Yo vivo por el Padre, asimismo el que me come, él también vivirá por mí. 58 Este es el pan que descendió del cielo; no como vuestros padres comieron el maná, y murieron; el que come de este pan, vivirá eternamente”. No soy profeta, pero el Espíritu Santo me ha dirigido para entregar algunos mensajes proféticos que muchos han considerado demasiado duros. Algunas personas y algunos de Ustedes me han llamado el predicador del juicio final. Admito que he predicado algunos mensajes que me han causado mucho dolor, y en mi casa el llorar en la presencia de mi Padre Celestial. Sin embargo, todo esto se debió a estos versículos: (Proverbios 17:15) “El que justifica al impío, y el que condena al justo, ambos son igualmente abominación a Jehová”. (Prov.24:23,24) “”. (Ezequiel 22:26-29)26 Sus sacerdotes violaron mi ley, y contaminaron mis santuarios; entre lo santo y lo profano no hicieron diferencia, ni distinguieron entre inmundo y limpio; y de mis días de reposo apartaron sus ojos, y Yo he sido profanado en medio de ellos. 27 Sus príncipes en medio de ella son como lobos que arrebatan presa, derramando sangre, para destruir las almas, para obtener ganancias injustas. 28 Y sus profetas recubrían con lodo suelto, profetizándoles vanidad y adivinándoles mentira, diciendo: Así ha dicho Jehová el Señor; y Jehová no había hablado. 29 El pueblo de la tierra usaba de opresión y cometía robo, al afligido y menesteroso hacía violencia, y al extranjero oprimía sin derecho”.
Dice la Santa Palabra de Dios en: (Gálatas 1:6–10) “6 Estoy maravillado de que tan pronto os hayáis alejado del que os llamó por la gracia de Cristo, para seguir un Evangelio diferente. 7 No que haya otro, sino que hay algunos que os perturban y quieren pervertir el Evangelio de Cristo. 8 Mas si aún nosotros, o un ángel del cielo, os anunciare otro Evangelio diferente del que os hemos anunciado, sea anatema. 9 Como antes hemos dicho, también ahora lo repito: Si alguno os predica diferente evangelio del que habéis recibido, sea anatema. 10 Pues, ¿busco ahora el favor de los hombres, o el de Dios? ¿O trato de agradar a los hombres? Pues si todavía agradara a los hombres, no sería siervo de Cristo”. Uno de los problemas que enfrentó la iglesia de los primeros años, fue la entrada de falsas doctrinas que querían desvirtuar el valor del Evangelio que los discípulos de Jesús estaban colocando como bases de la Sana Doctrina de Cristo. Tal fue el caso de los GNÓSTICOS (Según esta doctrina los iniciados no se salvan por la fe en el perdón gracias al sacrificio de Cristo, sino que se salvan mediante la gnosis, o conocimiento introspectivo de lo divino, que es un conocimiento superior a la fe. Ni la sola fe ni la muerte de Cristo bastan para salvarse. El ser humano es autónomo para salvarse a sí mismo), los DOCETISTAS (Herejía que niega la realidad carnal del cuerpo de Cristo. Sirve para designar el error de los que se niegan a admitir que Jesucristo ha sido hombre verdadero, con cuerpo de carne como el nuestro. Por consiguiente, sería pura ilusión o apariencia todo lo que el santo Evangelio cuenta y la Iglesia enseña sobre la concepción humana de Cristo, su nacimiento y su vida, sobre su pasión, muerte y resurrección), LOS ADOPCIONISTAS (En el pensamiento judío, el mesías es un ser humano elegido por Dios para llevar a cabo su obra espectacular: En este sentido, el mesías no es el Hijo de Dios tal como lo considera el cristianismo), LOS NICOLAÍTAS (doctrina que anuncia las especulaciones, creen en el liderazgo que designa a quienes establecen el domino y las jerarquías sobre la iglesia y se refiere a un grupo de personas que se consideran a sí mismas superiores a los creyentes comunes. Otros en cambio piensan que los nicolaítas se oponen a toda norma o autoridad), LOS JUDAIZANTES (Religión monoteísta que se basa en la Torá, que recogen el contenido de la revelación de Dios al pueblo de Israel; se caracteriza por respetar la voluntad de Dios para la humanidad, que se expresa en los mandamientos de la Ley dada a Moisés, y por esperar la venida de un Mesías, del que vendrá la salvación y el triunfo del pueblo judío) y MUCHÍSIMOS MÁS. Todos ellos, quieren desvirtuar la divinidad de Jesucristo, además de dañar el santo caminar de la iglesia según las enseñanzas de Jesús en la Sana Doctrina de Cristo. El problema está en que estos hombres viven o salen de la misma iglesia, de los mismos hombres y mujeres que una vez han confesado a Jesucristo como Señor y salvador y quienes en sus inicios, han creído en la verdadera fe y Doctrina de los Apóstoles.
Cuando la iglesia está unida y vive en amor, entonces el diablo trabaja en algunos corazones y empiezan con murmuraciones, de esta forma entra el mal por hombres y mujeres, llenos de codicia y ansias de poder hasta que la iglesia se debilita. Hoy vemos un panorama similar al que se fue implementando con el paso de los siglos: hombres y mujeres corruptos de espíritu que negocian con la fe de los incautos creyentes, que codician el poder y llenan sus bolsillos del dinero de los pobres fieles que esperan, a través de ellos, los favores de Dios. Como dice nuestro Padre Celestial por medio del Apóstol en el Libro de Judas: (Judas 1:4)Porque algunos hombres han entrado encubiertamente, los que desde antes habían sido destinados para esta condenación, hombres impíos, que convierten en libertinaje la gracia de nuestro Dios, y niegan a Dios el único soberano, y a nuestro Señor Jesucristo”, pero lo han hecho para buscar su provecho terrenal y de paso, destruir la iglesia de Señor Jesucristo.
Esta iglesia Santa no podrá ser destruida por ellos, porque Jesús mismo dijo que (Mateo 16:15-19)15 Él les dijo: Y vosotros, ¿quién decís que soy Yo? 16 Respondiendo Simón Pedro, dijo: Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente. 17 Entonces le respondió Jesús: Bienaventurado eres, Simón, hijo de Jonás, porque no te lo reveló carne ni sangre, sino mi Padre que está en los cielos. 18 Y Yo también te digo, que tú eres Pedro, y sobre esta roca edificaré mi iglesia; y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella. 19 Y a ti te daré las llaves del reino de los cielos; y todo lo que atares en la tierra será atado en los cielos; y todo lo que desatares en la tierra será desatado en los cielos”, pero necesita que quienes estamos aquí y ahora trabajemos por la unidad de la fe, por la unidad del cuerpo de Cristo, por la unidad del amor, por la unidad de la Sana Doctrina de Cristo y por el establecimiento de una unidad con Dios, de tal manera que los corruptos tengan que salir de ésta iglesia y reciban la retribución que Dios tiene para nosotros.

Predicador de la Sana Doctrina de Cristo: Víctor. Si usted no tiene la intención de guardar esta hoja, tenga la amabilidad de entregarla a otra persona interesada. Para la difusión gratuita entre cristianos, se permite fotocopiar esta hoja (por favor no cambiar el texto). 
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